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Sep

Si tu negocio es familiar, vas a querer leer esto

¿Qué mejor que la familia para hacer un negocio? Con la confianza que hay, la similitud en los valores y los mismos planes a futuro, ¿cómo fracasar?

 

Pues te sorprendería la cantidad de negocios que han desaparecido por conflictos entre los miembros. Sí, así es, si de por sí las familias son peleoneras, ¡imagínate cuando hay dinero de por medio!

 

Pero no temas, tenemos excelentes consejos para que aprendas a separar la relación personal de la profesional.

 

Dejen las reglas claras

Debe haber líneas muy marcadas de autoridad y de responsabilidad. Todos deben saber cuáles son sus tareas y atribuciones, pues así habrá mucho menos malentendidos. ¿Cómo hacerlo? Con un organigrama y una descripción completa de los perfiles de puesto.

 

Tratense todos por igual

Jamás traten diferente a los empleados que no son de la familia. Es muy, muy importante que en el ambiente de trabajo haya justicia. Si alguien de la familia se equivoca, debe recibir la misma retroalimentación; asimismo, no hay que abusar de la confianza con la familia y pedir algo que no le corresponda.

 

Selecciona bien a los involucrados

No porque sea una empresa familiar significa que todo pariente que busque trabajo va a encontrarlo en tu negocio. Nunca ajustes el perfil de algún puesto a las habilidades de un familiar y evita a toda costa el nepotismo.

 

Prepara al heredero

Si tus hijos tienen el interés de continuar con el emprendimiento, debes establecer un plan claro sobre cómo se dará la sucesión. Asimismo, te recomendamos escuchar las propuestas de las nuevas generaciones. Sí, tus hijos y sobrinos ya crecieron y puede que tengan muy buenas ideas.

 

Pregúntale a alguien neutral

A veces los conflictos laborales se mezclan con la historia y las emociones que hay en la familia. Obviamente esto trae más problemas porque la solución se vuelve muy difícil de encontrar. Si estás llegando a ese punto, pregúntale a algún consultor o a algún otro trabajador de confianza que vea las cosas objetivamente y pueda identificar claramente el verdadero origen del problema.

 

Ya lo tienes, estas sencillas acciones son clave para que tu empresa familiar no falle. Ahora sí, ¡a crecer como familia!

 

Fuente: El Financiero